Archivado en: Alemania, Alianza de Civilizaciones | Etiquetas: Arabia Saudí, Arabia Saudita, Cambio Social, Islam, Mujeres, Saudi
El conocer nuevas culturas es una herramienta poderosa que puede cambiar por completo la percepción de la vida y de uno mismo. Todos estamos cautivos de la nuestra aunque procuremos mochila al hombro intentar romper el cascarón en que nacimos y ver más allá.
Estoy seguro de que hay muchas mujeres saudíes más felices que otras españolas o argentinas. Es obvio que existe una fuerte relación de dominación patriarcal, en este lado del mundo. Sin embargo, a pesar de los menos derechos, de los límites vitales cercenados, a pesar de todo la mujer aquí puede encontrar en su espacio vital lugar para la felicidad a la vez que busca ampliarlo usando las armas que tiene a mano.
Hay que pensar que tan extraña les parece a ellas tu vida como a ti la suya. Es un gran espacio que libros como éste pueden salvar, haciendo de puente.

He comprendido aquí que la crítica frontal es poco útil y que es necesario aprender los matices de esta cultura para comprobar los avances, que imperceptiblemente se producen. Si tenemos en cuenta desde donde partió este país desde su fundación en el año 1932 hasta hoy, quizá haya sido uno de los saltos sociales más grandes de la historia y sin embargo, los ojos occidentales sólo ven que nada se mueve.
Obviamente me indignan algunas cosas, pero estoy seguro de que las mujeres y los hombres de aquí son los más adecuados para dar respuesta a los problemas y contradicciones en que viven. También estoy convencido de que las respuestas importadas entrarían como un elefante en una cacharrería, que sólo crean ruido y malestar.
Es necesario pedir a nuestros gobiernos que presionen al gobierno saudí para que acelere las reformas y respete más los derechos humanos, sin embargo, los derechos no se conceden, se conquistan. Para eso primero tiene que haber quien los reclame y de momento no son muchas las voces que lo hacen.
Tengamos paciencia y esperanza.





















