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Rumanía, una pincelada
Octubre 8, 2007, 12:32 am
Archivado en: Rumanía, Viajes

Aunque fui a Rumanía este agosto, he escrito más bien poco, no quería dejar de compartir mis impresiones sobre este país, tan peculiar.

La primera vez que fui a Rumanía fue por el congreso
general de AEGEE en 2003. Resultó un tan caótico como país: unos días antes del Ágora nos comunicaron que ya no íbamos a hacer el congreso en el Palacio del Pueblo (el segundo edificio más grande del mundo después del Pentágono, a la derecha) ni dormir en hoteles de 5 estrellas, como nos prometieron; el lugar había cambiadoa Constanta, a unos 300km.

 

Se improvisó todo, entre otras cosas, un tren entero para los cientos y cientos de mochileros europeos que acudíamos al evento (por cierto, salió bastante bien todo):

 

Yo pensaba, que al estar Rumania en la UE ya, aunque siendo pobre, sería un país más rico que cualquiera del entorno que estuviera fuera. Por eso me sorprendí cuando visité Serbia, un país que recientemente ha pasado por guerras, bombardeos y aislamiento y sin embargo está mucho más desarrollado. En serbia luego descubrí que la época de Tito no estuvo tan mal desde un punto de vista económico, sobre todo si lo comparamos con el caso rumano.Para que os hagáis una idea de las infraestructuras que aún quedan en Rumanía:

para ir de Timisoara a Belgrado que no son ni 200 km por carretera, pueden tardar la increíble cifra de ¡22 horas y 33 minutos en tren con cinco transbordos! (Prueba fehaciente del horario asesino). Bueno hay que decir que también hay otro tren que sólo tarda 5 horas. Yo, que lo sé porque tuve que hacer ese recorrido, descarté el tren de 5 horas porque era demasiado temprano (a las 7) y al final opté por ir hasta la frontera en tren y luego hacer auto-stop y me recogió un camionero serbio que venía de Moscú al poco rato.

¡Y es que el auto-stop en Rumania suele ser el medio de transporte más eficiente!