Abdellatif nos lleva en coche a
Moulay Idriss (en arabe : مولاي إدريس زرهون). Por el camino vemos el macizo del
Rif, algunos burros es una ciudad cercana a
Meknés, que lleva el nombre de fundador de Fez. Es un lugar de peregrinaje para aquellos marroquíes que no pueden permitirse ir a la Meca. En todo hay clases. Muy cerca están las ruinas romanas más importantes de marruecos, la antigua ciudad de
Volubilis, que además está muy bien conservada.
Las cigüeñas habitan el templo de Júpiter
La familia de Abdellatif nos acoge en su casa, que es muy grande. En total estamos 20 personas en casa, justo no quedan camas para nosotros. Vivimos desde dentro cómo es una familia marroquí, bastante acomodada en este caso. La hija de Abdellatif nos paseo por la ciudad, que no tiene cine pero muchas terrazas aunque sólo pobladas por hombres. Pregunto a Abdellatif: ¿Cómo se conocen los jóvenes? “en la calle, en casa cuando hay invitados…” No me convence la idea. Le pregunto si hay cine: “No, para eso hay que ir a Meknés”. ¿Será por eso que no faltaban en casa el ordenador ni la Play Station?
Meknés (مكناس) es una ciudad de medio millón de habitantes, Patrimonio de la Humanidad. Es muy ajetreada y ya se siente bien el calorcito en la cara, lo que viniendo de los cinco grados que teníamos en Zaragoza, se agradece mucho. Nos perdemos en la enorme Medina, vemos sus puertas y ya nos tenemos que ir para Fez en tren.
Meknés, ciudad muy amurallada
Llegamos a Fez (فـاس) y en la estación ya podemos comprobar que se trata de una ciudad relativamente turística ¡hay extranjeros en la estación! y los precios son más altos. Maroine de HC nos va alojar por una noche. Mientras Maroine llega (tarda media hora) leemos la guía: junto con Meknés, es una de las ciudades imperiales de Marruecos, su medina aparte de gigante y laberíntica -como debe ser- forma parte también Patrimonio de la Humanidad de Marruecos.
Maroine nos lleva a una casa de su familia en la medina, que está vacía pero es preciosa. Tiene un patio interior como el de un palacio renacentista aragonés. Subimos a la azotea, escalamos al tejado de al lado y vemos algo muy parecido a esta foto:
Atardecer sobre la medina de Fez
En la medina de Fez nos cruzamos con otros extranjeros por primera vez después de verlos en la estación. Van mirando cabizbajos la guía con el plano de la medina. Es realmente laberíntica, aunque como nos dijo Maroine, “al final siempre sales” pero el problema es cuándo: ¡sobre todo porque cierran las puertas a las nueve de la noche! creía que eso sólo pasaba en la edad media pero no. Hay miles de tiendas y da gusto pasearse, a pesar de que el ritmo de sus estrechas calles recuerda al del metro. Por supuesto compramos algo como souvenir, y por supuesto al regatear nos metieron un gol. Al final da igual el precio que pagues, siempre te queda este regusto amargo de haber pagado mucho más de lo que vale.
Típica calle de Fez
Cuando andábamos por fuera de la Medina con Maroine, un furgón de policía paró a nuestro lado y empezaron a hacer preguntas a Maroine. Habíamos sido advertidos de la brigada anti guías falsos y ahora nuestro amigo era tomado como tal. Empezaron a discutir y nos hicieron subir en el furgón en dirección a la comisaria. Yo estaba tranquilo pero me fastidiaba mucho perder el poco tiempo que teníamos en Fez. Nos enteramos por el camino que deberíamos habernos registrado en la comisaria al llegar y que estaba prohibido que los locales alojasen a extranjeros. Al llegar a la comisaria todo se hace más confuso, el tono de la discusión sube, y ya espero que no encierren a Maroine por haber cometido el terrible delito de darnos alojamiento sin conocernos y desinteresadamente. Vamos de un despacho a otro, de un policía a otro. No se sabe muy bien qué hemos hecho mal, cómo lo podemos corregir, qué castigo nos espera o -más bien- le espera a Maroine. En un momento dado veo una placa de luces de colores, como la que pudiera haber anunciando Feliz 2007 en la que pone “Brigade Touristique“. Muy surrealista. Tengo la tentación de hacer una foto, pero pienso que hacer fotografías dentro de una comisaría marroquí me puede traer problemas. Al final encuentro otro cartel menos espectacular, pero más accesible y le saco una foto como prueba de nuestro paso. Al final, después de tanto trasegar en busca del despacho correcto y de Maroine y el policía de turno discutiendo, el poli se cansa y nos echa directamente a la calle. Por supuesto no nos devuelve al lugar de donde fuimos sustraídos y ahora tenemos que tomar un taxi para volver al lugar…

“
Service Touristique“
Creíamos que todo había acabado cuando ya en casa de Maroine por la noche, éste nos anuncia que la policía había estado en su casa molestando a sus padres. La conversación en francés es confusa -¡como todo!- y al final nos enteramos de que la policía ha anunciado que se presentará en casa a media noche (en dos horas). No me queda claro si se presenta para asegurarse de que la versión de Maroine es correcta y que somos sus invitados o para comprobar que nos alojamos en un hotel y así potenciar la industria hotelera local. Al final, es más bien lo segundo, y tenemos que irnos en busca de petit taxi. Maroine est vraiment desolé y al final le damos recuerdos para lo policía y nos vamos.
Paradójicamente la brigada turística ha conseguido molestar a los turistas e impedir la hospitalidad. ¿Dónde está la legitimidad del estado para impedir que una persona aloje a otra persona? Lo sé, es una pregunta equivocada…
Planeamos la vuelta a España. Fez-Tetuán-Ceuta-Algeciras-Madrid de un tirón. Según nuestros cálculos nos sobrarían 3 ó 4 horas en Algeciras antes de coger el autobús. Al final cogimos todo por los pelos (no te puedes fiar de los buses marroquíes) y no sólo no nos sobró tiempo en Algeciras sino que tuvimos que golpear el cristal del autobús para que no se fuera sin nosotros…
C’est tout.